Mi interés hacia los problemas de comunicación surge por mi condición de artista desplazada, mi origen y mi intento de recuperar un imaginario que se tiñe de recuerdos de la infancia. En unos continuos arraigos/desarraigos que marcan mi vida, se esconde una ilusión un tanto utópica de construir una especie de paraíso cosmopolita, una especie de Babilonia contemporánea, aunque fuera solamente en mi producción artística.

Mi trabajo se estructura en torno a reflexiones sobre la eficiencia o en su caso deficiencia en la comunicación que siempre está ligada a aspectos sociales y culturales, algo que hace que una comunicación intercultural sea aún más compleja.

Conceptos como la memoria, la identidad, la comunicación, la pertenencia, el lugar/hogar, el desplazamiento, etc. son afines a mi obra y explorados para tratar de comprender mejor nuestra relación con el entorno que nos afecta, nos construye y condiciona nuestra propia existencia.

En mis trabajos utilizo múltiples disciplinas como la instalación, la interactividad, el vídeo, la fotografía o el dibujo. La hibridación de la tecnología con técnicas tradicionales abre un camino distinto en mi producción artística que me permite acercarme más al espectador, tratando de sumergirle en una experiencia empática y conmovedora. Por eso muchas de mis creaciones se basan en la interacción con el público, convirtiéndose en parte imprescindible y completando la propia obra. Mis instalaciones por lo tanto se transforman en lugares de experiencias, en espacios para la reflexión y la introspección.